Hace tiempo, leí en el blog de la genial Ishtar, un post sobre Dear Stranger y me zambullí ahí de inmediato.
Prepara cada sobre con mucho detalle y se nota que hay amor desinteresado allí.
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En este momento, los sobres tienen té, pero ella aclara que mañana puede ser otra cosa, lo importante es la buena intención con que lo hace.
Deja de modo anónimo esos sobres...
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Y hasta hizo algo así como arte de guerrilla...
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Bien, me pasó que leyendo Dear Stranger, terminé de darle forma a una idea que venía rumiando y que tenía que ver, justamente con esta cosa de cambiarle un poquito el día a los demás. Con estas imágenes inspiradoras, vino el clic:
acá en Argentina, al menos en Buenos Aires, es difícil que alguien se atreva a tomar un té que fue anónimamente dejado entre nuestras cosas, aunque el sobre sea así de bonito.
Pero qué pasa si simplemente dejas, por ejemplo, una grulla y un mensajito de esperanza, un deseo de felicidad o un simple buen día?
Le escribí a G, le conté lo que había pensado a partir de su proyecto y ella me alentó a hacerlo.
Así que arranqué con las grullas...
Las invito a conocer un poquito más acá.
Y a sumarse si tienen ganas... hay una blogger que ya se prendió. Que levante la mano y diga presente :)